jueves, 14 de mayo de 2015

MÁS ALLÁ DEL CANON: LA MUJER EN LA FILOSOFÍA

Por:  Zoé Jiménez Corretjer

Este ensayo forma parte de la colección 'La mano que escribe: Literatura, arte y pensamiento' libro publicado en 2007 
y que ganó el Premio Nacional de Ensayo del Pen Club. 


Isabel de Bohemia
(Mantuvo cartas con
René Descartes y se dice influenció al filósofo)
"No es que no hayan existido mujeres filósofas. 
Es que los filósofos han preferido olvidarlas,
aunque ojala después se hayan
 apropiado de sus ideas."
Umberto Eco


            Hablar de mujeres en la filosofía dentro de una cultura dominada por la tradición masculina, es más que una simple intervención intelectual.  Puede ser o constituye un grito, no aislado, una toma de conciencia o un discurso de atrevimiento, una denuncia donde la mujer establece y testifica la creación y el pensamiento desde sus orígenes.  Hablar de filosofía femenina, es afirmar y manifestar la idea de que el pensamiento racional no es únicamente masculino. 
            En este ensayo, voy a tomarme el riesgo de hablar de las mujeres que piensan y han pensado.  Exploraré un poco en la expresión filosófica de la mujer que a través del tiempo ha sido subordinada por el canon de poder falocéntrico.  Discernimos, evaluamos, observamos y analizamos la variedad de discursos que se proyectan en las voces consecuentes de la mujer.  La mujer filósofa, ha vivido intensamente vinculada a sus propias metas.  Se ha apropiado de la existencia por el significado y la capacidad del pensar, teniendo como sostén el mantenimiento de la vida.  En general, las filósofas contemporáneas, se sienten insatisfechas con el canon tradicional de la filosofía occidental académica.  Muchas de ellas lo expresan en varios de sus textos y esto se evidencia en los foros intelectuales y en las recientes publicaciones sobre este tema.  Veda Cobb-Stevens fue una de estas mujeres concientes.  Fue fundadora de la Sociedad para el Estudio de las Mujeres Filósofas en la Universidad de Massachussets.  Su propósito, fomentar el estudio de la mujer filósofa en todos los tiempos e integrar conferencias de mujeres en la Asociación Americana de Filosofía.  Un texto cenital, que no puedo dejar de mencionar es A History of Women Philosophers de Mary Ellen Waithe.  En sus múltiples re-ediciones, esta autora recoge el pensamiento de la mujer de manera cronológica.  No sólo existen textos de esta importancia y magnitud, sino que la mujer filósofa ha estado preocupada por la diseminación de su pensamiento, pero atropellada por circunstancias históricas que duplican el prejuicio.  Apunto hacia Anna Julia Cooper, quien desde el 1892, escribió un libro sobre el pensamiento de la mujer negra en los Estados Unidos.  Este libro, como citan Ebenreck y Tougas [i], es un intento de liberación de la mujer para librarnos de la discontinuidad forzada a la que hemos sido subyugadas las mujeres a lo largo de los siglos. 
            Muchas de las mujeres filósofas contemporáneas se expresan de un modo diferente al convencional masculino.  Mientras unas se adentran en aspectos místicos y existenciales, otras, se basan en los discursos morales, en aspectos modernos y en la observación, a veces irónica, de la realidad.  También, buscan recuperar la filosofía por medio de epístolas, apéndices, traducciones y creación literaria.  Pero ha sido la campaña y la tradición de la exclusión masculina la culpable de que la mujer filósofa todavía siga luchando por un espacio para su pensamiento.  Simplemente hagamos un minúsculo recorrido por el tiempo para reconocer la voz filosófica de la mujer.  Mencionaré los nombres de las filósofas a lo largo del tiempo en orden cronológico, desde el mundo antiguo hasta el presente.  Incluyo aquellas que por una u otra razón se han destacado, han aportado, o han estado vinculadas de algún modo a alguna corriente filosófica siempre asociada al pensamiento masculino.  Intento con esta enumeración cronológica, resaltar y rescatar las voces femeninas que representan lo mejor del intelecto histórico y que rompen con el canon tradicional de la filosofía.
            Sin olvidarnos de una tradición que nos remite a la prehistoria, Guilio de Martino[ii], afirma que la voz femenina se remonta a los mitos, a la expresión del matriarcado, y a las figuras arcaicas femeninas representadas en personajes, símbolos, alegorías o personajes dramáticos.  Cabe recordar tan sólo a Ariadna, Pasífae, Atenea, las musas, las bacantes y a otras como Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato, Polimnia, Urania y Calíope, entre muchísimas más que son símbolo y representación fidedigna de la existencia creativa femenina. Según Bachofen [iii], estas figuras confirman la vocación de la mujer en la Antigüedad y la relación de las mujeres pensantes en el mundo creativo y artístico.  Haberlas instalado en el mito, en el símbolo, ha sido darles vida representando la realidad femenina.  Encarnarlas en el mito, atribuye a la mujer el trasfondo mítico y simbólico que significa la creación en manos de la mujer desde sus conceptos universales profundos.[iv]  El poder de la mujer también se presenta en las figuras de las heroínas literarias de las grandes epopeyas: Circe, Medea, Penélope, Climenestra, Antífona, Ismene, Lisístrata, hasta llegar a las poetas, Safo y la poeta Erina de Telos  del S. VI antes de Cristo.  Esta última escribió un poema para recordar a su amiga fallecida Bauci.  Otras poetas griegas son: Aristodama de Esmirna y Corina de Tanagra en Beocia, quien ganó cinco prestigiosos premios en los famosos concursos de poesía en Tebas. 
            Fue en el ámbito de la Escuela Pitagórica que la mujer filósofa hace su aparición en el terreno filosófico clásico.  Quizás el carácter místico-religioso y oculto que los pitagóricos emanaban, permitió una flexibilidad a la mujer.  El carácter religioso, las acerca a este núcleo [v].  El escritor Jámbico en su libro Vida de Pitágoras, menciona a 17 filósofas principales.  Timica, Filtide, Ocelo, Ecelo, Quilónide, Cratesiclea, Téano, Mía, Lastenia, Abrotelea, Equécrates, Tirsenide, Pisírrode, Teadusa, Boio, Babelita y Cleecma.  Interesadas en la religión y las matemáticas, la astronomía, la literatura, la ciencia y la filosofía, estas mujeres marcan el inicio del pensamiento tradicional.  Sin dejar a un lado a Diotima y a Hipacia de Alejandría, quiénes también fueron filósofas, la hija del fundador de la escuela cirenaica, Arete, hija de Aristipo de Cirene, también fue filósofa.  Hiparquia, quien se aferró a las ideas de los cínicos dejó sus ideas expresadas en su texto: Cartas y tragedias.  Vemos también a Lastenia, alumna de un sobrino de Platón, (y más tarde su pareja), y Asiotea de Filos, una profesora de física de la Academia.  Otras figuras controversiales fueron Leoncia, o Leontina. (Algunas de ellas usaban nombres falsos para rebatir las ideas de los filósofos establecidos). Encontramos también a la herborista Artemisia y la médico Agnodice quienes hicieron su trabajo a pesar de los inconvenientes y las presiones masculinas.  Otras filósofas griegas son: Clea, Gémina, Anficlea y Edesia.  Mencionadas por Plutarco, Plotino y Proclo.  Hay un sinnúmero de mujeres que se destacaron también en la política[vi].   En el mundo romano, la mujer obtenía educación desde niña. Surgieron figuras  de gran cultura como Cornelia, la esposa de Gneo Pompeyo, que según escribe Plutarco, dominaba la geometría y la filosofía.  También Lelia y Hortensia, fueron literatas del Siglo I antes de C.  Sulpicia fue otra poeta destacada en el Siglo 14 a.C.  Así como Lesbia, la amante de Cátulo y Corina, la amante de Ovidio.  Platina, quien fue amante de Trajano, fue una emperatriz filósofa que siguió la escuela de Epicuro y colaboró en la diseminación de su doctrina.  En general, la mujer romana pensadora fue educadora, secretaria, político, librera, médico, artista, comerciante, artesana y obstetra. 
            El mundo medieval y el renacimiento también se vieron representados en grandes figuras femeninas del pensamiento y del arte literario.  Destaco solamente a Eloísa del Paráclito en el medioevo y la mística Hildegarda de Bingén, precursoras del misticismo femenino del renacimiento.  Es interesante la visión alegórica de Bingén con respecto a la idea de Dios.  Para ella, Dios era un hombre alado inmerso en éter que poseía una fuerza suprema que emanaba de sus piernas y mantenía al mundo vivo con su calor.  Algunas de estas ideas aparecen en sus libros: Liber vitae meritorium y en el Liber divinorium operum.  En resumen, se destacan sus ideas sobre el ánima, la inmanencia de la fuerza divina y la razón como raíz de todas las cosas.  La lista de filósofas medievales es larga.  Muchas de ellas estaban vinculadas a la iglesia y escribían textos filosóficos de carácter religioso.  El "elenco de mujeres ilustres" o las numerosas listas de "mujeres célebres" como las llaman Martino y Bruzzese, es interminable.  Místicas, o ascéticas, todas ellas se relacionaban con el pensamiento y la religión y dejaron escritos sus trabajos.  En el renacimiento, Clara de Montefalco, Catalina de Siena y la más conocida por nosotros Teresa de Jesús dejan su palabra dentro de los parámetros filosóficos y religiosos católicos.  Pero hay otras mujeres dentro de la vertiente protestante que cabe mencionar.  La que fue esposa de Lutero, Catharina von Bora, Úrsula de Munstenberg, Giulia Gonzaga, literata mencionada por Ariosto,  Caterina Cibo, también literata y teóloga y Vittoria Colonna, romana autora de Rimas espirituales entre otros textos. 
            No quiero convertir este ensayo en una monótona lista de nombres, aunque inevitablemente, es parte de nuestro propósito crear conciencia de una larga tradición del pensamiento femenino a través de la historia.  La breve mención que hago, es necesaria.  El extenso trabajo de investigación de Giulio Martino y Marina Bruzzese, en Las filósofas, recoge los nombres de cientos de mujeres filósofas y elabora sobre muchas en cada uno de los períodos culturales. 
            Más tarde, en el Siglo XVII aparece una figura en el ámbito de la filosofía cartesiana: Isabel de Bohemia.  Esta mujer mantuvo un importante intercambio epistolar con René Descartes, donde discutían temas de asunto filosófico y matemático.  Eugenio Garin [vii]  afirma que este diálogo entre Isabel y Descartes "fue el preámbulo, el fondo y el comentario" (165) del Tratado de las Pasiones del alma publicado por Descartes en 1649, un año antes de morir.  Encontramos tendencias filosóficas de carácter feminista.  En la Venecia del Siglo XVII surgen las primeras formulaciones radicales de la idea feminista (171).  Filósofas, monjas y escritoras, lanzan críticas, denuncian, escriben y manifiestan sus ideas de manera directa y clara.  Se oponían, criticaban, escribían en reacción a textos de otros filósofos y publicaban cartas, opúsculos y libros sobre diversos temas, en defensa de su voz.  En este grupo de venecianas están Lucrecia Martinelli (1571 n.) y Arcángela Tarabotti (1604-1652).  La obra de Martinelli es de gran importancia filosófica y literaria.  Fue hija de Giovanni Martinelli, médico y filósofo de inclinación aristotélica.  Su obra más importante se titula: La nobilità e l'eccellenza delle donne co'difetti et mancamenti degli uomini (1601).  Partiendo de una concepción platónica de la mujer, Martinelli critica a la luz de las razones filosóficas la presunta inferioridad ontológica de la  mujer (174).  Por otro lado, Tarabotti, escribe desde el claustro y firmaba a veces con el nombre de G. Barcitotti.  Sus obras son numerosas: La sencillez engañada o Tiranía paterna, Infierno monacal, Paraíso monacal, Antisátira, Cartas familiares, Defensa de las mujeres contra Horacio Plata, Contra el lujo de las mujeres, La defensa de las mujeres y El candor engañado, son algunas de ellas.  Versiones de tendencias parecidas a lo que más tarde, hace Sor Juana Inés en la América colonial.
            Durante el período de la Ilustración se destacan muchas figuras de mujeres francesas.  Según afirma Martino estas mujeres "contribuyen con la difusión de la concepción racionalista del derecho natural… (187).  Apunta que "las mujeres cartesianas decidieron, en el XVII, pasar del terreno metafísico al político" (188).  Entre ellas:  Madame de Lambert, educada en el escepticismo y La marquesa de Chatelet, figura controversial de la época.  Esta abandona su primer matrimonio para irse a convivir con Voltaire.  Los intereses de la Marquesa eran más bien científicos.  Estudió con Pierre Louis de Maupertuis y Alexis Claude Cairaut, académicos newtonianos del momento y estudiosos de Leibniz.  Cuentan que la Marquesa se disfrazaba de hombre para asistir a las reuniones científicas.  Apunta Martino en su libro que fue esta mujer quien inició a Voltaire en el estudio de la ciencia y obstaculizó su interés por la literatura.  Elementos de la filosofía de Newton, es un libro escrito por ambos, pero atribuido solamente a Voltaire por mucho tiempo.  Uno de sus libros: Instituciones de física, estuvo envuelto en una controversia de plagio, porque Koenig había revisado su manuscrito.  Sin embargo, la Marquesa fue reconocida como la autora de esta obra.  Su filosofía intentaba conciliar las ideas de Newton con las de Leibniz.  Las inglesas se inclinaron más por una filosofía de pensamiento educativo y feminista.  Mary Wollstonecraft escribió varios textos al respecto. 
            Entre las filósofas del siglo XIX se destaca Madame de Stael.  Se interesó por los estudios morales, la filosofía y la religión.  Surge un movimiento llamado Romantik, de raíz alemana, donde se fragua la idea de la feminidad basada en unos textos de Friedrich Schelegel.  El derroche de autoras filósofas es interminable en este período también.  Sin embargo, observamos una constante en las mujeres filósofas.  Deseo destacar la figura  de Marianna Florenzi Waddington (1802-1870).  Esta italiana estudió filosofía y mantuvo una larga comunicación epistolar con el rey Luis I de Baviera.  Se conservan más de dos mil cartas entre ellos.  Se interesó por el mundo filosófico germánico y se escribió con Schelling y Víctor Cousin.  Fue traductora de la obra Bruno de Schelling.  Sin embargo, Florenzi Waddington puso interés en el pensamiento filosófico de la naturaleza, en el conocimiento racional y a priori del mundo objetivo, en la construcción de un sistema lógico y en el mundo natural orgánico e inorgánico, entre otras ideas.  El interés por el pensamiento de carácter y base moral, los escritos que nacen en los conventos y que se vuelven escritos teológicos, la denuncia y defensa de la mujer y la visión femenina, el tema de la ciencia y la teoría y los textos de disputa o de reacción filosófica.  El siglo XIX promovió mucho la literatura. Sus pensadoras se vincularon con otras facetas y movimientos políticos, obreros, feministas, científicos y teológicos.  La conciencia artística permea en los textos de las pensadoras del Siglo XIX. 
            Por otro lado, el romanticismo tuvo figuras sumidas en la tristeza, ocultas, desesperadas, subyugadas por ideas y conceptos políticos, sociales y familiares.  Muchas de ellas escribían a escondidas, se carteaban a escondidas y luchaban por emerger de posiciones secundarias en sus ámbitos.  Entre estas puedo mencionar a Paulina Leopardi, Sofía Bers Tolstoi y Anna Grigorievna Dostoiesvskaia, la segunda esposa de Fiodor Dostoievski.  Bajo el ala de figuras importantes, a veces dedicaban su vida a la pareja o a la familia, limitándose u ocultando sus ideas y escritos. 
            Místicas, cínicas, positivistas, científicas, sociales, filosóficas o esotéricas… La mujer filósofa anuncia albores y denuncia.  También revoluciona con su pensamiento.  Muchas de ellas se formaron cerca de una figura masculina de nombre.  La hermana de Nietzsche, Elisabeth, la amante de Rilke, Louise (Lou) von Salomé, Ana Freud, hija del psicoanalista, todas ellas influencian, infunden, persuaden y crean. 
            El siglo XX trae crisis de racionalidad, apertura de conflictos, nuevas ideas, ideales de progreso, movimientos políticos, vanguardias, metodologías nuevas, posturas religiosas, revoluciones psicológicas y antropológicas, ciencia, homosexualismo, nuevas expresiones artísticas, pedagogía científica, crisis económicas y sociales, guerras etc.  Las mujeres filósofas contemporáneas asumen e incluyen las nuevas tendencias, preocupaciones e ideas del mundo contemporáneo.  El tema del totalitarismo y el holocausto aparecen.  Son Simone Weil y Hannah Arendt, las que más introducen estos temas en sus trabajos.  Italia produce muchísimas figuras femeninas.  Cecilia Motzo Dentice d'Accadia aportó con la fundación de un Instituto para la enseñanza de la filosofía en el 1922.  Las décadas de los 60, 70 y 80 producen otro sinnúmero de filósofas, escritoras, políticas y teólogas.  El escenario histórico incluye mujeres en el campo del marxismo, neomarxismo y liberalismo.  Algunas son: Joan Violet Robinson (1903-1983), con sus estudios de economía, Rossana Rossanda (1924), con sus ideas neomarxistas y feministas, Agnes Heller (1929), discípula de Gyorgy Lukàcs, entre sus libros destacan La ética de Aristóteles (1959), entre otros.  Otras filósofas, se dedicaron a expandir las ideas del feminismo radical.  Varias norteamericanas escriben y defienden estas ideas.  Otras como Luce Irigaray sobresalen en el campo filosófico feminista.  Margaret Mead, aportó en el área de la antropología sexual y María Kokoszynska junto a la inglesa Lizzie Susan Stebbing, se  han dedicado al estudio de la filosofía de la ciencia.  Vertientes de la filosofía como los acercamientos ecológico-filosóficos, la filosofía del arte, la mística contemporánea, el estructuralismo y la postmodernidad, la ética feminista y la filosofía y el sexo, hacen eco en muchas pensadoras del siglo XX.  A lo largo del tiempo, son profusas las pensadoras italianas, francesas, inglesas, alemanas y norteamericanas, siendo de menos producción en este campo las mujeres filósofas españolas.[viii]  Sin embargo, el tiempo por diversas razones ha ido silenciando las obras de todas estas mujeres pensadoras.  Las nuevas tendencias norteamericanas buscan hoy el resurgimiento y la reconsideración de la mujer filósofa en los ámbitos intelectuales.  Han surgido instituciones, sociedades de filosofía, movimientos de liberación femenina… Todas estas se han enfocado en la libertad de expresión de grupos marginales femeninos.  Existen también, grupos de mujeres filósofas en defensa de la mujer negra.  Trabajos como los de Cecile T. Tougas y Sara Ebenreck demuestran la preocupación por la representación de las mujeres filósofas contemporáneas.  El libro Presenting Women Philosophers, incluye nombres de mujeres que al presente dedican su vida al estudio de la filosofía desde el pasado hasta hoy.  Mujeres, filósofas, escritoras que dedican parte de sus vidas al estudio del pensar femenino.  Unas profesoras, directoras de departamentos de filosofía en universidades reconocidas, investigadoras, y otras miembros de la Sociedad para el Estudio de la Mujer Filósofa.   Entre ellas, se mencionan en el libro a:  Tracy Adams, Lisa A. Bergin, Karin Brown, Katie Geneva Cannon, Veda A. Cobb-Stevens, Jane Duran, Therese B. Dykeman, Marilyn Fischer, Jo Ellen Jacobs, Helen J. John, Gerda Lerner, Elizabeth Kamarch Munnich, Beatrice K. Nelson, Andrea Nye, Patricia J. O'Connor, Sheri Stone Mediatore, Mary Ellen Waithe, Mary Helen Washington y Ann Willeford.  Estas estudiosas y escritoras, han trabajado con diferentes mujeres filósofas de la historia y se especializan en la enseñanza y la investigación filosófica. 
            No quiero dejar fuera dos figuras filosóficas puertorriqueñas: Monelisa Pérez Marchand y Elena Lugo.  En el libro Pensamiento filosófico puertorriqueño escrito por Carlos Rojas Osorio se elaboran algunos de los temas trabajados por estas pensadoras.  Monelisa Pérez dejó varios escritos sobre temas religiosos de la época colonial mexicana y la inquisición.  En varios ensayos esta filósofa elabora los temas de la búsqueda de la plenitud humana, la existencia y la angustia existencial, teniendo siempre un marco latinoamericano y universal.  En sus trabajos son frecuentes las citas y los comentarios sobre otros filósofos y sus ideas.  Por otro lado, nos menciona la labor que realiza Elena Lugo en sus trabajos sobre la ética personalista.  Señala Rojas Osorio que Lugo desarrolla dos tendencias fundamentales: el iusnaturalismo y el personalismo filosófico.  Esta primera idea de iusnaturalismo, la define como la ética que defiende la existencia de una ley moral natural.  Señala Rojas también que Lugo encuentra estas ideas en  Aristóteles, los estoicos, San Agustín y Santo Tomás de Aquino.  Es curioso que estas dos filósofas puertorriqueñas, también tiendan a elaborar sus ideas desde unos marcos morales y religiosos. 
            Volver a recapitular los temas, revivir los nombres, publicar viejas ediciones, revisar los trabajos, publicar estudios de las obras de las pasadas filósofas, resucitar voces históricas, revivir ideas, recapitular y hacer justicia, son algunos de los nuevos propósitos de muchas figuras intelectuales del campo de la filosofía contemporánea.  Por muchas razones, por prejuicios de género o consecuencias de la historia, los trabajos de las filósofas en el tiempo se fueron apagando, enclaustrando, escondiendo y silenciando.  Es hora de retomar e iniciar el diálogo con las pensadoras de la historia.  Las omisiones no pueden ya existir.  No se puede vedar la palabra escrita del pensar filosófico femenino.  No podemos seguir enmarcando la filosofía desde los parámetros tradicionales aristotélicos, o limitar el pensamiento a las estructuras masculinas que han imperado a lo largo del tiempo.  Romper el canon, ir más allá de lo establecido en el género es una responsabilidad intelectual permanente.  Hay que transformar la visión, practicar las nuevas ideas, borrar las falsas concepciones o argumentos e invitar al reconocimiento del pensar histórico femenino, más allá del canon.





[i] El libro Presenting Women Philosophers fue editado por las académicas Cecile T. Tougas y Sara Ebenreck.  Publicado por la Editorial de la Universidad de Temple en el 2000.  Este estudio ha sido crucial en esta investigación para la información de las filósofas contemporáneas y para el carácter de defensa feminista que se adhiere al tono de este trabajo.  Es una compilación de distintos ensayos de escritoras, críticas y filósofas contemporáneas.

[ii] Giulio de Martino y Marina Bruzzese son los autores del libro Las filósofas: Las mujeres protagonistas en la historia del pensamiento.  Este libro es importantísimo a la hora de trazar una cronología de la presencia de la mujer filósofa en la historia hasta el siglo XX.  Ha sido un texto fundamental para este estudio. 

[iii] Consúltese el libro El matriarcado de Johann Jacob Bachofen publicado en Madrid, Akal, 1987.  Este estudioso también tiene un texto donde elabora el sentido femenino y los simbolismos de los ritos funerarios.  Ver Il simbolismo funerario degle antichi, de Nápoles, Guida, 1989. 

[iv] En mi libro El fantástico femenino en España y América… dedico un capítulo al significado de los mitos y arquetipos universales femeninos.

[v] Hay que señalar que de Martino también apunta a las funciones religiosas de la mujer en los tiempos antiguos.  El trabajo de sacerdotisa, sus vínculos con los oráculos y todo este tipo de acercamiento religioso, le otorga ya de por sí una tendencia que puede vincular y asociar más a la mujer con los estilos del pensamiento pitagórico de la época y con la Escuela de Pitágoras. 

[vi] Muchas de estas mujeres se destacaron por sus influencias políticas.  Algunas eran reinas poderosas e influyentes.  Cabe mencionar a las macedonias Olimíada y Arsínoe II.  La famosa Cleopatra, también se destacó y siempre fue símbolo de mujer de razón astuta. 

[vii] Tomo la cita del libro Las filósofas de Giulio Martino y Marina Bruzzese.  Ver más detalles sobre la relación de Isabel con Descartes en este libro.
 
[viii]  En el Apéndice de Las filósofas: Las mujeres protagonistas en la historia del pensamiento, Alicia H. Puleo indica que las españolas no han sido muy prolíficas en la producción filosófica.  No obstante, cita y enumera a lo largo del tiempo aquellas que se han destacado.  Hago objeto de este señalamiento, por ser un dato curioso.  Quizás la fuerte tradición hispana masculina ha hecho que las mujeres españolas se hayan retraído en los ámbitos filosóficos.  Por otro lado, menciona a escritoras como María de Zayas, Emilia Pardo Bazán y otras que han obtenido un reconocimiento en el campo literario.

OBRAS CITADAS

De Martino, Giulio y Marina Bruzzese.  Las filósofas.  Las mujeres protagonistas en la historia del pensamiento.     Madrid: Cátedra, 2000. 
Rojas Osorio, Carlos.  Pensamiento filosófico puertorriqueño.  San Juan: Isla Negra, 2002.
Tougas T., Cecile and Sara Ebenreck.  Presenting Women Philosophers.  Philadelphia: Temple UP, 2000.

domingo, 30 de noviembre de 2014

PUERTO RICO Y SU CARNAVAL SIN NOMBRE: DE SAN SEBASTIÁN AL ANONIMATO DE UNA CALLE


            Fueron los griegos quienes dieron inicio al concepto del carnaval como lo conocemos hoy.  Su origen se remonta a las fiestas dionisíacas que bajo el rito del ditirambo se celebraban en la primavera para homenajear el fruto de la vendimia y de su dios desde el Siglo V antes de Cristo.  Tanto las dionisias, -fiestas de canto y esperanza de renovación a Dionisio-, como las antesterias, -fiestas de las flores a Dionisio-, o las leneas, -donde se le rendía culto a su fertilidad-, dieron origen a lo que hoy es el carnaval.  Estos ritos o ditirambos, que organizaban las ménades (sacerdotisas griegas), dieron pie al nacimiento del teatro como lo conocemos hoy.  De ahí, que todo carnaval, lleva máscaras, es teatral, de colorido primaveral, flores, rimbombancia, y frenesí de ampulosidad, bajo serpentinas y confeti.  El rito, que incluía cantos, música de caramillos, coros en torno al altar de Dionisio fue evolucionando dada la competencia exigida por los espectadores de los pueblos griegos y por el estímulo competitivo de Lasos de Hermione quien llevó la fiestas a Atenas y por Simónides de Ceos, que estimuló las artes de la memoria en el rito festivo. 
            Con el pasar del tiempo ocurre un sincretismo, las fiestas cristianas adoptan la estructura de las dionisias griegas sin darse cuenta de su procedencia y las insertan dentro de su celebración de cuaresma.  Se funden tradiciones antiguas dando pie y permiso para comer toda la carne en cuaresma antes de la abstinencia.  De aquí que, toda “carne vale”. En estas fiestas, como en los carnavales de hoy, se selecciona una reina para simbólicamente ofrendarla a la deidad, se bebe, se baila y se come sin reparos, incluso, convirtiéndose en ocasiones en una fiesta de pocos escrúpulos donde el desenfreno y la bebida protagonizaban. 
            Tanto el carnaval de Venecia, como el de Río de Janeiro, el Mardi Gras de Nueva Orleáns, el carnaval de Niza o el de Colonia, los Sanfermines de Pamplona, la Feria de Abril de Sevilla, las Fallas de San José en Valencia, la Tomatina de Buñol, la Tamburrada de San Sebastián, las de San Isidro en Madrid, los carnavales de Puebla, Oaxaca o Campeche en México, los de Pupuja o el de Cusco en Perú, los de Corrientes, el de Buenos Aires y Jujuy en Argentina, por mencionar algunos, contienen estas características dionisíacas y el sincretismo religioso típico de la tradición.  Y todas tienen nombre.
            A ninguna de estas festividades se le ha quitado el nombre; mas todas son internacionales.  La gente del mundo visita anualmente estos lugares para unirse a la celebración y a la catarsis que provee el carnaval. Estas festividades son de una tradición cultural universal; están inmersas e imbuidas en nuestro inconsciente colectivo, son parte de una identidad humana conservada a través del tiempo. Cada una se reafirma en su región presentando los rasgos de su cultura ancestral, folklórica y nacional.  Aunque ya el carnaval perdió su función inicial religiosa de la misma manera que la perdió el ditirambo griego, es símbolo de una tradición fuertemente arraigada a los pueblos.
            En Puerto Rico la tradición carnavalesca como concepto festivo se da prácticamente en todos los pueblos desde mediados del Siglo XIX.  Siendo de las más vistosas aquellas donde las máscaras ejecutorias del teatro, se vuelven Vejigantes, Cabezudos, Rey Momo, bailarina, o reina de carnaval.  Esta tradición folklórica existe desde entonces hasta el Carnaval del Casino Español o el Carnaval de los Artesanos de principios del XX en San Juan. 
            En este nuevo calipso tropical se mantienen las tradiciones y se insertan las maracas, los güiros y los tambores.  Se destacan en nuestra isla, el Carnaval de Ponce, el Carnaval de Río Grande, el de Hatillo, Naguabo, las Fiestas del Apóstol Santiago de Fajardo y otros.  Toda Fiesta Patronal, es un carnaval.  El Patrón es el santo homenajeado, el equivalente al Dionisio de los ritos originarios griegos.  Quitarle el nombre al Patrón, es desnudar un Santo, desnudar una tradición, aniquilar el folklor, es forzar al silencio a una cultura que ha existido y sobrevivido milenios.  Quitarle el nombre a una festividad, es quitarle la identidad a una tradición, es dejar sin rostro y sin máscara el símbolo de una cultura.  Quitarle el nombre a un carnaval es despojarlo de su imagen. 
            Nuestra ciudad de San Juan ha contado con dos festividades de este tipo: la Noche de San Juan, en honor al Patrón de la ciudad y las Fiestas de la Calle San Sebastián originadas en los años cincuenta por el Padre Madrazo de la Parroquia San José, según Ricardo Alegría.  En los años 60’ Alegría asigna a doña Rafaela Balladares la continuación de estas fiestas y gracias a su labor y la de otros líderes comunitarios, las Fiestas de San Sebastián, no solo se convirtieron en el resumen abstracto de una tradición folklórica ancestral, sino en una festividad de inclusión artística donde se fundían las artes, la literatura, la música y la cultura puertorriqueña en general. 
            Nada justifica “desnombrar”, arrancarle el nombre, borrar o dejar sin identidad una tradición tan importante de nuestra cultura puertorriqueña.  Quitarle el nombre a las Fiestas de San Sebastián, y simplemente llamarles “las fiestas de la calle” no es solo simplificar un concepto identatario de nuestra tradición carnavalesca, sino vulgarizar y extra polar la identidad de un país que no necesita más despojos culturales.  Quitarle el nombre a nuestra Fiesta de san Sebastián es sentenciarla al anonimato universal.  Si es cierto que las Fiestas de la Calle San Sebastián se han vuelto internacionales, razón mayor para mostrar con orgullo el origen de una tradición sincrética que ha sido la cara y el eje folklórico del pueblo de Puerto Rico.  Ni los italianos, ni los españoles, ni los americanos, serían capaz de quitarle el nombre a sus carnavales porque sean celebrados y visitados por extranjeros del mundo.  Nuestro carnaval no es una “fiesta de la calle”, es una festividad sagrada, nacional, mucho más compleja dentro de una tradición hispánica y universal que podemos compartir con los turistas.  Enseñemos con orgullo quiénes somos, de dónde vienen nuestras tradiciones y hacia dónde llegarán.  Llevemos nuestro nombre con orgullo, o correremos el peligro de que a nuestro País, también le quiten su nombre.  No se puede despojar, ni dejar en el anonimato nuestra cultura.  Nuestras fiestas de San Juan, siempre serán las Fiestas de San Sebastián
                       

Dra. Zoé Jiménez Corretjer
Catedrática
Departamento de Humanidades
UPR, Humacao

viernes, 6 de junio de 2014

Destinos




A veces la conciencia no tiene reservas
ni tanques de agua para lavar sus errores
Las banderas de mi lenguaje son verdes
como las montañas que saben esperar
pero el sol a veces se convierte en la encarnación
del verano y ebullen por los dedos las palabras
que nunca debimos decir.
Tú que confiesas tus visitas al Hades
que has viajado a ultratumbas
y siniestras potestades
olvidas la alternativa del rescate
olvidas que Perséfone resucita entre los muertos
que se cambia de nombre y de vestido
porque a veces la vida merece una agenda dorada
y aún podemos alterar el mito
porque hay un poema y una esencia alquímica
que transforma la creación del universo
que trastoca las ruecas
que abre caminos llenos de robles y primaveras
celestes, aves de estrellas, pájaros celestes
El fuego no es el mismo
La sabiduría del tiempo hace llaga en los días
y está en las manos secar tormentas
disecar espectros, disectar las casas doradas
para coleccionar gardenias.
Aprende a desechar tus coplas de ausencia
que el mar se abre a viajes y Olimpos
donde no existe el frío y la esencia
entreteje tus olvidos.
Pero no puede ganar la complacencia
ese trono espectral en el que habita la costumbre
entre hebras y rayos y cantos de ilusiones
acompasados caprichos que se esconden
entre todas las vocales abiertas.
Tú sabes bien cuál es el camino
Pero el portón al abismo inverso
tiene un nudo en la garganta
y del otro lado gimen los poetas
esos que con alas transparentes alzan vuelo
ante la fugaz palabra y el trueno.
Pongamos la tranquilla de los cielos
Orfeo está tan triste
y sólo los dioses entran y salen
de sus mundos




Zoé Jiménez Corretjer

domingo, 7 de abril de 2013

Explosión de soles, hombre de voz y papel.
Te imagino como a los astros en la noche, cuando mis ventanas duermen.
Y los mares invocan con moriña tu aliento.
Eres, como la cal del sueño, blanco horizonte de moiras,
rostro invisible que canta; susurro de horizontes.
Eres el perfil de mis dedos.
Conozco de ti la vocal de una inspiración que navega como barca dormida en los vientos. Invoquemos la suerte del verbo.
Imaginemos rocas y mares y cantemos, con voz de principio, caos, semilla y frontera.
Zoé Jiménez Corretjer (2013)